junio 6, 2026
Un día en la FILBo

Un día en la FILBo

por Rosa María González Toledo

La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) es una de las más grandes de América Latina y tiene una duración de tres semanas. Se instala en un predio que pertenece al centro de exposiciones Corferias, utilizado para diferentes exposiciones en promoción de la economía local, con un amplio estacionamiento y numerosos edificios. La FILBo se organiza para muy diversos gustos y necesidades, donde la producción local, científica y universitaria aporta relevancia e interés al público nacional e internacional.

Los edificios de Corferias, también llamados pabellones, ofrecen presentaciones de libros con descuentos que van del 10 % al 50 % y promociones de cuatro libros en la compra de dos. Estas promociones y descuentos son importantes, ya que el grueso de la población tiene salarios muy bajos, cercano a 1 423 500 pesos colombianos (344 dólares).

En días laborales la FILBo es visitada por estudiantes, docentes y un número alto de adultos mayores. La oferta para jóvenes es de libros, carteles, cómics y manga. La oferta para educadores es de materiales de apoyo y juguetes didácticos. Hay talleres destinados a la primera infancia. Las personas mayores se reúnen alrededor de los cafés instalados en toda la Feria, lo que le da un toque nostálgico a la propuesta libresca.

Los días feriados, de descanso o libres los grupos de visitantes lucen diferente: pues ahora son las familias las que acuden a comprar libros y juguetes o asisten a los talleres. Los puestos de comida se desbordan, por lo que los comensales se acomodan en cualquier parte con tal de estar ahí. La Feria inicia a las nueve de la mañana y cierra sus puertas a las ocho de la noche, con una actividad ininterrumpida aunque llueva.

Oferta Cultural

La propuesta de talleres es organizada por la FILBo y las casas editoriales. En cada pabellón se presentan libros de la feria con estrategias encaminadas a convencer a los asistentes de la calidad, el interés y la originalidad del tema propuesto; de esta forma podría decirse que cada pabellón es una propuesta literaria con objetivo de venta. Pero padres e infantes quedan muy satisfechos con la actividad realizada.

Por su parte, las presentaciones de libros dentro de los muy diversos escenarios son propuestas de los editores y  las universidades, y en ellas se revisan las novedades o conclusiones de las investigaciones estudiantiles, lo que permite el surgimiento y la retroalimentación de nuevos conocimientos. Pero en la FILBo también se genera una fuerte promoción de la cultura local y sus tradiciones. Este año se revisaron varios libros sobre el tema de la comida, la nutrición y las bebidas de cada región. Todas las presentaciones fueron del agrado de los asistentes.

En otro enfoque, los cómics y los panfletos que se expusieron y vendieron fueron elaborados por la escuela de Psicología y Literatura para generar conciencia sobre temas como el bullying, la discriminación (sexual, racial, etc.), las enfermedades mentales y la persecución social. También había carteles sobre caricaturas, personajes famosos, pinturas, etc.

Entre las ofertas literarias destaca la de los maestros de una región de la Amazonia, ya que sus libros son escritos por niños y para niños, para atender los problemas de la destrucción del hábitat y los animales en peligro de extinción. Esta propuesta parte de una iniciativa del gobierno de Brasil, que ofrece una plataforma para que se escriban los textos y la posibilidad de imprimirlos a través de un código. Sin duda resulta inspirador y atrayente, ya que los mismos maestros hacen uso del recurso y escriben.

Además de la venta de libros, los pabellones didácticos y la presentación de libros el visitante puede dar una vuelta por las exposiciones de dibujos, fotografías y letras que forman una representación museográfica, donde el asistente conoce momentos de la historia de Colombia, de circunstancias adversas expuestas en cómics, retratos y muros que conjugan imagen y palabra.

La Feria Internacional del Libro es además un territorio de conquista y seducción para convertir al lector local en consumidor de otras ofertas literarias y otras campañas. Este año, en su trigésima séptima edición, el país invitado de honor, España, destaca que sus ventas en Bogotá no son tan grandes como en otros países de América Latina, ya que la competencia con el mercado literario local es muy fuerte e involucra otras cuestiones modernas.

En este evento literario se dieron todo tipo de encuentros. La palabra escrita fue presentada por escritores en los diferentes foros; los editores hicieron recomendaciones para promover obras literarias; los pabellones realizaron las estrategias para atender y promover la lectura entre niños de la primera infancia, adolescentes y jóvenes; las salas universitarias motivaron a su audiencia a través de conferencias y charlas. Los escenarios presentaron a los artistas de la palabra que la cantaron, la declamaron e hicieron participe al público para celebrar que los libros y la lectura existen. Y, desde luego, no podían faltar los bibliotecarios y los mediadores de la lectura.

Importancia de las bibliotecas

El Encuentro Internacional de Bibliotecarios: Diálogo con las Diversidades fue organizado por la Cámara Colombiana del Libro, en alianza con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, la Biblioteca Luis Ángel Arango, el Departamento Red de Bibliotecas del Banco de la República, la Alcaldía de Bogotá, Biblored, Fundalectura, Asocajas y la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Dicho encuentro inició el 25 de abril y concluyó el 29 del mismo mes con un horario de ocho a doce y media del día. Cada biblioteca invitada expuso los trabajos realizados en favor de las comunidades donde se alojan y cómo sus servicios se enfocan en apoyar situaciones que afectan a las personas más vulnerables de cada región.

Iván Alpala Cuastumal, de la Biblioteca Rural Itinerante Guapul Semillas de Agua, servicio ubicado en el Volcán Cumbal, destacó que es en las bibliotecas donde se debe sembrar la semilla del saber, pero las comunidades primero quieren aprender lo propio para después incorporar lo de otros. Y contó que, cuando el servicio itinerante llegó a la comunidad indígena, lo primero que hizo fue preguntar: ¿qué hacemos con los libros? Entonces el bibliotecario inició un programa con los padres de familia, para orientarlos al respecto. Destacó, además, que una biblioteca debe ir más allá de la frontera de los libros, ya que la gente le enseñó que debe leerse también el territorio, el mundo fuera de las paredes de la biblioteca.

Laura Curvelo, de la Biblioteca Pública Municipal Princesa Inírida del departamento de Guainía, habló del programa que realiza “Mujeres empoderadas” y cómo, para poder participar en esta comunidad, el bibliotecario debe conocer la lengua de su grupo, así como la memoria de la historia local y los saberes propios de esa comunidad, si posteriormente ha de enseñarles español y matemáticas, con lo que el conocimiento se hace reciproco. Porque el trabajo del personal bibliotecario es “construir escenarios de inclusión y propuestas para la paz”.

Son muchas y muy relevantes las actividades dentro de la Feria Internacional del Libro. Algunas de ellas, que evalúan esas mismas actividades, la promoción de la lectura y los homenajes a los escritores, se comparten en el encuentro de mediadores de lectura, el cual no se realiza en el recinto ferial sino en un espacio alternativo. Este año correspondió a la Biblioteca Pública Gabriel García Márquez ubicada en el Parque El Tunal (Bogotá).

Entre los mediadores de la lectura se insiste en la importancia de la permanencia como mediador o como política de lectura; en la creación de estrategias que lleven a los jóvenes a pensar en la lectura como una fiesta; y en la inclusión de los participantes en la toma de decisiones, pues “la cultura debe hacerse, no recibirse”. Por su parte, Alberto Soler Soto, coordinador del Premio Mandarache dedicado al fomento a la lectura en España, enfatiza sobre el hecho de que muchos programas de lectura basan su éxito en la estadística y no consideran los aspectos que tienen que ver con la formación de lectores, en los cuales su Premio tiene experiencia de más de 20 años.

En conclusión, esta Feria Internacional del Libro considera todos los posibles gustos y necesidades de los visitantes, y la oferta didáctica y literaria maneja presupuestos adecuados a los distintos públicos. Sus presentaciones diversas satisfacen la demanda y la curiosidad tanto de personas comunes como de intelectuales y estudiosos. Es un proyecto integral que muestra avances de la producción literaria y fortalece la cultura local. Corferias tiene un diseño que permite al visitante jugar, imaginar y disfrutar de todos los escenarios y propuestas. Y un hecho que le da gran relevancia, es que cuenta con los bibliotecarios y las bibliotecas como pieza clave y aliados para las actividades que se presentan más allá de la Feria, con lo que no solo se favorece la lectura si no que se promueven de los espacios públicos que generan también una economía turística.

          Este recorrido a la Feria Internacional del Libro de Bogotá se hizo con el apoyo del Centro de Posgrado y Estudios Sor Juana y su directora Vianett Medina, así como con la autorización de la Dirección del Instituto Municipal de Arte y Cultura, encabezada por la licenciada Illya Haro, y la Coordinación de Bibliotecas Públicas de Tijuana, encabezada por la promotora cultural Aída Araceli Méndez.

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