junio 18, 2026
Sopa de arroz a la valenciana

Sopa de arroz a la valenciana

Adaptado por Nonancy Estrada

No se olvide de lavar el arroz. Vea cómo se rebaja el agua albar, sus dedos son la herramienta de brillo que deja pasar la luz y permite ver a través del agua pulcra. Escúrralo y aporte esa ligera amargura del oro rojo, úselo en hebras y tuéstelo porque el azafrán da sabor, olor y color, pero cuando se tuesta da todavía más. Pero no abuse porque induce al marido. Y si le sobra, guárdelo para cuando le venga el mes, porque además de provocar el hambre calma el dolor. 

El arroz ya colorado póngalo a la gloria del sol una media hora, para que el grano sienta el esplendor del calor y lo vuelva a agostar vasto en un traste. Se necesita un arroz reseco para que, cuando engorde de nuevo, sea de puro caldo y sabor. Escoja cebolla, una que al tentarla este bien dura y firme, que se vea joven, una con cuello bien corto por que las de cuello largo han de estar brotadas. Elija jitomate, pero sin manchas, liso y suave. Como se van a freír puede usar maduros, pero los más tiernitos guárdelos para una salsa.  El chilchote que sea atrevido, de los que calientan la piel, dan calentura y con la chispa de fuego que se espera. Pele ajos porque si usa azafrán, usa ajos; son ingredientes que juntos se convierten en dos amantes imposibles de volverlos a ver separados.  

Todo debe estar bien picado; fríalo con pura manteca de cerdo, pero en una cacerola alta para que no le falte caldo. Acérquese a oler, reconozca el dulzor del tomate, el sulfuro de la cebolla con el ajo que le da un carácter tan marcado. Aprecie la chispa del chilchote y déjelo entrar hasta que le pique. Ya frito, eche el arroz a que medio se sancoche y va oler la grasa quemando el azafrán, soltará el aroma amaderado combinado con el grano frito y lo picante capaz de destapar la nariz o hacer saltar las lágrimas. Al último lo dulce, note el jitomate y azafrán ya tostado, déjese querer por el aroma. 

Eche el caldo de puchero pa´ que todo se cueza a fuego regular sin que se queme. Cuando se esponje no hay que menearlo, lo deja a fuego manso y le va echando más caldo como vea que necesita. Acuérdese que el caldo lo debe hacer como sabe, con hueso, grasa y las hierbas y verduras de siempre. Póngale sal al gusto, ahí uste´ escoge, hasta que se cueza y críe costra. Puede dejarla secar, pero lo corriente es servirla sueltecita.


Bibliografía

Garza Marcué, R. M. y Vázquez Ahumada, C. (2017). Mujeres construyendo un mundo: las recetas del Convento de Santa Mónica en Puebla. INAH/BUAP.


Imagen

Tomada de Arroz a la valenciana, por Guía de Recetas, 2006, (http://www.guiaderecetas.com/arroz-a-la-valenciana-1065/)


La Lengua de Sor Juana es una revista bimestral del Centro de Posgrado y Estudios Sor Juana ©. Av. Las Palmas 4394, Las Palmas, 22106 Tijuana.

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